Ser tesorero de una iglesia es un servicio de confianza. La congregación entrega sus diezmos y ofrendas esperando que se usen bien y que alguien pueda decir, en cualquier momento, cuánto hay y en qué se gastó. Esta guía reúne las prácticas que hacen ese trabajo más sencillo y más transparente.
1. Cuenten la ofrenda entre dos personas
El dinero del culto se cuenta siempre entre dos personas, en el mismo momento, y las dos firman el conteo. Protege a los hermanos que sirven y evita cualquier duda después. Anoten por separado los diezmos con el nombre de quien los da, las ofrendas del culto y las ofrendas especiales (misionera, Escuela Dominical, pro-templo).
2. Registren el mismo día
Lo que se registra el domingo por la noche se recuerda; lo que se deja para fin de mes, no. Cada entrada debe quedar con su fecha, su tipo y el fondo al que va. Lo mismo con los gastos: cada pago con su recibo o factura, el tipo de gasto y de qué fondo salió.
3. Separen los fondos
No todo el dinero de la iglesia es para lo mismo. Lo que se recoge para construcción, misiones o jóvenes tiene un destino, y debe verse aparte del fondo general. Llevar un saldo por fondo evita que un gasto corriente se coma, sin querer, lo que la iglesia apartó para otra cosa.
- Fondo general: servicios, mantenimiento, compras del día a día.
- Fondos con destino: construcción, misiones, ministerios.
- Lo que se remite: el diezmo de diezmos o los aportes a la sede, que se apartan y no se gastan.
4. Paguen con comprobante y con autorización
Definan quién autoriza los gastos y hasta qué monto. Guarden cada comprobante y anoten en el registro a qué corresponde. Si el pago al pastor o al personal lleva descuentos de seguro social, háganlo con una planilla: así queda claro cuánto se pagó, cuánto se retuvo y cuánto hay que remitir.
5. Cierren el mes
Al terminar el mes, comparen el saldo del registro con el dinero en caja y en banco. Si no coincide, busquen la diferencia antes de seguir: un mes descuadrado arrastra el error a todos los siguientes. Cuando cuadre, el mes se cierra y ya no se modifica.
Guía completa del cierre de mes →
6. Informen a la congregación y a la sede
Un informe sencillo cada mes —entradas, salidas y saldo por fondo— genera confianza. Si la iglesia pertenece a una denominación, el informe mensual a la sede sale de esos mismos números.
7. Que la información no dependa de una sola persona
Los cuadernos se pierden y los tesoreros cambian. Tener las cuentas en un sistema compartido, con usuarios y permisos, permite que el pastor y la junta consulten sin pedir nada, y que el próximo tesorero reciba todo en orden.
Todo esto, en RIG
RIG lleva los diezmos y ofrendas por tipo, los fondos con su saldo, los gastos con su comprobante, la planilla del pastor, el cierre de mes y el informe de la sede.
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