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Cómo llevar la tesorería de una iglesia: guía práctica

· 7 min de lectura · Joel Álvarez

Ser tesorero de una iglesia es un servicio de confianza. La congregación entrega sus diezmos y ofrendas esperando que se usen bien y que alguien pueda decir, en cualquier momento, cuánto hay y en qué se gastó. Esta guía reúne las prácticas que hacen ese trabajo más sencillo y más transparente.

1. Cuenten la ofrenda entre dos personas

El dinero del culto se cuenta siempre entre dos personas, en el mismo momento, y las dos firman el conteo. Protege a los hermanos que sirven y evita cualquier duda después. Anoten por separado los diezmos con el nombre de quien los da, las ofrendas del culto y las ofrendas especiales (misionera, Escuela Dominical, pro-templo).

2. Registren el mismo día

Lo que se registra el domingo por la noche se recuerda; lo que se deja para fin de mes, no. Cada entrada debe quedar con su fecha, su tipo y el fondo al que va. Lo mismo con los gastos: cada pago con su recibo o factura, el tipo de gasto y de qué fondo salió.

3. Separen los fondos

No todo el dinero de la iglesia es para lo mismo. Lo que se recoge para construcción, misiones o jóvenes tiene un destino, y debe verse aparte del fondo general. Llevar un saldo por fondo evita que un gasto corriente se coma, sin querer, lo que la iglesia apartó para otra cosa.

4. Paguen con comprobante y con autorización

Definan quién autoriza los gastos y hasta qué monto. Guarden cada comprobante y anoten en el registro a qué corresponde. Si el pago al pastor o al personal lleva descuentos de seguro social, háganlo con una planilla: así queda claro cuánto se pagó, cuánto se retuvo y cuánto hay que remitir.

5. Cierren el mes

Al terminar el mes, comparen el saldo del registro con el dinero en caja y en banco. Si no coincide, busquen la diferencia antes de seguir: un mes descuadrado arrastra el error a todos los siguientes. Cuando cuadre, el mes se cierra y ya no se modifica.

Guía completa del cierre de mes →

6. Informen a la congregación y a la sede

Un informe sencillo cada mes —entradas, salidas y saldo por fondo— genera confianza. Si la iglesia pertenece a una denominación, el informe mensual a la sede sale de esos mismos números.

7. Que la información no dependa de una sola persona

Los cuadernos se pierden y los tesoreros cambian. Tener las cuentas en un sistema compartido, con usuarios y permisos, permite que el pastor y la junta consulten sin pedir nada, y que el próximo tesorero reciba todo en orden.

Todo esto, en RIG

RIG lleva los diezmos y ofrendas por tipo, los fondos con su saldo, los gastos con su comprobante, la planilla del pastor, el cierre de mes y el informe de la sede.

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